Llevamos años construyendo la herramienta que nos habría gustado tener: un sistema que vigila toda la contratación pública del Estado y de las comunidades autónomas, lee los pliegos completos y sabe distinguir una oportunidad real de un titular que suena bien. No la vendemos: la usamos para ti.
Miles de licitaciones abiertas bajo seguimiento continuo, sobre un histórico de más de 1,2 millones de expedientes.
No solo el anuncio: el pliego administrativo y el técnico, página a página, aunque tengan 300.
Solvencia, habilitaciones, criterios de puntuación con su peso, garantías, formato de la oferta y alertas de riesgo.
Cruza cada licitación con el perfil real de la empresa — lo que ha ganado, lo que hace, sus importes — y responde la pregunta práctica: ¿presentaría oferta de verdad?
Convierte el pliego técnico en la lista de tareas del contrato, y comprueba contra el propio pliego qué se puede subcontratar y qué no.
Fechas límite, empresas que se presentan, quién gana qué y a qué precios.
La inteligencia artificial es buenísima leyendo 300 páginas en minutos, y mala decidiendo si tu empresa debe jugarse una oferta. Por eso las decisiones con una sola respuesta correcta — ¿se puede subcontratar?, ¿cumples la solvencia? — se comprueban contra el texto literal del pliego, y ninguna recomendación llega a un cliente sin pasar por un asesor. Si el sistema no encuentra un dato, responde «no consta»: está diseñado para no rellenar huecos, y cada respuesta cita documento y página.
Así trabajamos por dentro: preguntamos a los documentos y cada respuesta cita documento y página. Esa honestidad es la que nos permite firmarla ante ti.
La información de tu empresa se usa únicamente para tu servicio: nunca se comparte con otros clientes. Tampoco se usa para entrenar modelos de terceros.
Trabajamos sobre información pública oficial de las plataformas de contratación. Tu documentación interna queda bajo confidencialidad contractual.
Cumplimos el RGPD. La infraestructura está alojada en el Reino Unido, país con decisión de adecuación de la Comisión Europea: el mismo nivel de garantías que la UE exige para tratar datos europeos.
El diagnóstico gratuito es exactamente eso: tu empresa, contra el mercado real.
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