Cada término explicado como te lo contaría tu asesor, no como lo redacta el boletín oficial. Si prefieres el contexto completo, empieza por la guía Cómo licitar.
Una «licitación paraguas»: la administración selecciona a varias empresas y luego va encargando trabajos concretos (a menudo por lotes) durante años. Entrar en uno es asegurarse un flujo de encargos.
La decisión que nombra ganador de la licitación. Se publica con las puntuaciones de todas las ofertas — información valiosísima aunque no ganes. En ASAYLI, es el momento en que se devenga nuestro honorario de éxito.
Cuando una oferta es tan barata que la fórmula del pliego la marca como sospechosa. No te excluye automáticamente, pero tendrás que justificar por escrito que puedes cumplir a ese precio.
Un «carné» oficial que acredita capacidad para contratos de obra grandes (obligatoria a partir de 500.000 €). En la mayoría de contratos de servicios y suministros basta con acreditar solvencia.
Encargo directo sin competencia hasta 15.000 € (servicios y suministros) o 40.000 € (obras). La puerta de entrada más fácil al cliente público — y la señal de que la administración ya confía en ti.
Common Procurement Vocabulary: el código europeo que clasifica qué se compra (p. ej., 45310000 = instalaciones eléctricas). Conocer los CPV de tu actividad es la base para que las alertas te encuentren.
Las reglas del juego: qué se puntúa y cuánto. Se dividen en automáticos (precio, plazos — con fórmula) y de juicio de valor (la memoria técnica — con valoración). Están publicados antes de que presentes nada: la oferta se construye sobre ellos.
Documento Europeo Único de Contratación: una declaración estándar con la que afirmas que cumples los requisitos. La documentación completa solo se le exige al ganador — así presentar una oferta cuesta menos papeleo del que parece.
La firma del contrato tras la adjudicación. A partir de aquí empiezan los plazos de ejecución.
Fianza (normalmente el 5 % del importe adjudicado) que el ganador deposita como seguro de cumplimiento. Se devuelve al acabar bien el contrato. Puede constituirse en aval, seguro de caución o efectivo.
Autorización oficial exigida para ciertas actividades (instalador eléctrico, seguridad privada…). Si el pliego la pide y no la tienes, la vía suele ser subcontratar a quien la tenga — cuando el pliego lo permite.
Cada una de las partes en que se divide un contrato grande, adjudicada por separado. Puedes presentarte solo al lote que te encaja. Muchas oportunidades de pyme viven escondidas en lotes de licitaciones con títulos que no dicen nada.
El documento donde explicas cómo ejecutarás el contrato. Se puntúa contra los criterios del pliego, así que su estructura debe seguirlos punto por punto — no es un folleto comercial.
El órgano colegiado que abre los sobres, revisa el papeleo, pide subsanaciones y propone al ganador.
Quien convoca y firma: el ayuntamiento, la consejería, el organismo. Conocer a tus órganos habituales importa: quien ya te ha visto cumplir te reconoce en la siguiente.
Pliego de Cláusulas Administrativas Particulares: las reglas de la licitación — requisitos, criterios, garantías, plazos, subcontratación. Es el documento que decide si puedes presentarte y cómo se gana. Léelo siempre entero (nosotros lo hacemos por ti).
La página oficial donde cada organismo publica sus licitaciones, dentro de la plataforma de contratación correspondiente.
Los portales donde se publica todo: la PLACSP estatal (contrataciondelestado.es) y las autonómicas, como la PSCP catalana. Nuestra tecnología las vigila a diario para que tú no tengas que hacerlo.
Pliego de Prescripciones Técnicas: qué hay que hacer exactamente — tareas, calidades, entregables, plazos. De aquí sale la lista de trabajo para presupuestar y decidir qué haces tú y qué subcontratas.
El presupuesto base es el máximo por el que puedes ofertar (IVA incluido); el valor estimado suma prórrogas y modificaciones previstas — y es el que determina el procedimiento y los umbrales legales.
Las dos vías más comunes. En el abierto puede presentarse cualquiera; el simplificado (hasta ciertos importes) tiene menos trámites y plazos más cortos — ideal para primeras ofertas.
Extensión del contrato prevista en el pliego (p. ej., 2 años + 2 de prórroga). Un contrato con prórrogas vale más de lo que dice su titular.
La vía rápida para impugnar pliegos o adjudicaciones ante un tribunal administrativo independiente, en contratos a partir de ciertos importes. Gratuito y resuelto en semanas.
Las tres partes de la oferta electrónica: A, documentación administrativa (donde más ofertas mueren por una casilla); B, la memoria técnica (juicio de valor); C, precio y mejoras automáticas. Más detalle en la guía →
La prueba de que puedes con el contrato: volumen de negocio (económica) y experiencia en trabajos similares con certificados de cliente (técnica). Debe ser proporcional al contrato — si no lo parece, sospecha.
Encargar parte del contrato a terceros. El PCAP dice si se permite, con qué límite y qué tareas críticas quedan excluidas. Comprobarlo antes de ofertar evita el peor descubrimiento posdadjudicación.
La oportunidad de corregir defectos del papeleo cuando la mesa lo requiere — normalmente en 3 días hábiles. Responder a tiempo y bien salva ofertas; dejarla pasar las mata.
Unión Temporal de Empresas: presentarse en equipo para sumar solvencia o capacidades. La salida natural cuando el contrato exige algo que tu empresa sola no cubre — y una tarea crítica no se puede subcontratar.
Cobro de parte de la ayuda antes de justificar, cuando la convocatoria lo permite. A veces exige aval. Cambia por completo la tesorería del proyecto — pregúntalo siempre.
Las reglas permanentes de una línea de ayudas: quién puede pedirla, qué gastos cubre, cómo se justifica. La convocatoria concreta cuándo y con cuánto. Léelas juntas: la letra pequeña vive en las bases.
La empresa a la que se concede la ayuda — con derechos (cobrar) y obligaciones (ejecutar el proyecto, justificar, mantener el empleo o la inversión el tiempo exigido).
El modo más habitual de repartir ayudas: todas las solicitudes compiten y se puntúan; el presupuesto se reparte por orden hasta agotarse. Presentar pronto y con buena memoria marca la diferencia.
La apertura oficial del plazo para pedir una ayuda: presupuesto disponible, plazos, requisitos concretos. Nuestra vigilancia avisa cuando se abre una que encaja contigo — con el plazo por delante.
Lo que la ayuda acepta pagar (y desde cuándo: muchas no cubren gastos anteriores a la solicitud). Facturar fuera del concepto o del periodo es la forma más tonta de perder dinero concedido.
El porcentaje del proyecto que cubre la ayuda (p. ej., el 40 % de la inversión). Suele variar por tamaño de empresa: las pymes casi siempre tienen intensidades mayores.
Demostrar, con facturas y pagos, que hiciste aquello para lo que te dieron el dinero — en plazo y forma. El paso que casi todos descubren tarde y una de las causas más frecuentes de devolución. En ASAYLI va incluida en el servicio.
Régimen europeo que limita las ayudas «pequeñas» que una empresa puede acumular (con carácter general, 300.000 € en 3 años). Se declara al solicitar: conviene llevar la cuenta.
La devolución de la ayuda (con intereses) por incumplir condiciones o justificar mal. Evitarlo es el motivo por el que la justificación se prepara desde el día uno, no al final.
La decisión oficial: concedida o denegada, y por cuánto. En ASAYLI es el momento del extra de concesión — si no llega, no se cobra.
Dinero público a fondo perdido para un fin concreto: digitalizar, invertir, contratar, formar. No se devuelve — si cumples lo comprometido y lo justificas bien.
¿Echas de menos un término? Escríbenos y lo añadimos — este glosario crece con las dudas reales de nuestros clientes.
El diagnóstico gratuito te dice qué licitaciones y ayudas tiene tu empresa a su alcance — sin que tengas que memorizar nada de esta página.
Pide tu diagnóstico gratuito